jueves, 2 de febrero de 2017

INFINITA SED

Imagen cogida de la red





INFINITA SED


A Grace B. Castro H.


De seguro en algunos brazos encontraremos la eternidad hasta que la dulzura tenga sentido en el río tendido de nuestro pecho. Entre el delirio y el tapiz, tintinea inconfundible la brisa. A veces la infinita sed ciega, aunque exorcicemos el inmenso frío que despierta en el alba casi como un exterminio. Sueño en todos los desiertos delatores de las dunas, en la noche disfrazada de cárcel, en los alquileres interminables de la historia. De tanta sed o sueños, uno se quisiera colgar de un retrete o morder una bacinica en lo posible. (No siempre tengo que estar al pendiente de la pulcritud de las palabras; no sé dónde juega a ciegas la obediencia; no tengo ni idea de las ventanas destrozadas por el hastío, o por el estallido del cinismo, tan común en nuestro tiempo. A veces quiero renunciar a las posibilidades que me ofrece el mudo contagio de la rosa, y hacer que su doliente olor no sea respirable.)

Contra toda mi sed, la parodia de los ahoras azuza esta humedad de pájaro que sólo conozco por su tiempo.  Ante las destelladas, me atrevo a cambiar el sudario de las carnicerías.  Truenan los evangelios del granito y los reveses del fuego en el paraguas.
Barataria, 03.I.2017

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