martes, 2 de mayo de 2017

CONSTRUCCIÓN DEL DESVELO

Imagen cogida de la red




CONSTRUCCIÓN DEL DESVELO




Aprietan el pecho los nombres que tienen el viento y los caminos.
Nos arrebata el cuerpo la hora oxidada de la entraña, el monólogo abierto
de las escobas, o esas noticias abusivas que hacen sangrar los sentidos.
Nos harta, —desde la noche última del desvelo— la ropa del designio
que usamos, la cobija horadada de la noche o las colillas insondables
del infinito colgando de las lágrimas.

Estamos a merced de alevosos arpones, entre códigos, ídolos, alabanzas.
Oscurecen los gusanos mientras persevera el vinagre y la fosa del desatino.

(A veces las sombras tienen la contextura del granito en cuyo eje
es imposible el olvido. Uno empuña mares de ceniza y galopes de estatuas
en desuso y tumbas con sombrías flamas.
Retumban las rodillas desplomadas de las ventanas y lo inmóvil
de las cerraduras: el frío husmea con su filo de colmillos.)

La historia, de pronto, es un sueño con muchas perversidades donde corretean
feroces trampas, y hachas de salmuera.

Detrás de las reconstrucciones del desvelo, nos quedan las sórdidas parábolas
y la jerigonza de muchos recuerdos cojeando en los jardines.
Ante el desparpajo, cada quien se acuclilla como un trapo viejo.
Frente a la ventana del tiempo, hasta el amargor se vuelve impalpable;
en la oscuridad hasta los duendes tienen vida y fisonomía de labriegos.
Pero ahora, es el miedo quien ocupa todo el aliento…
Barataria, 2017


No hay comentarios: