domingo, 14 de mayo de 2017

MADUREZ DECISIVA

Imagen cogida de Printerest





MADUREZ DECISIVA




¿Cuántos destinos tienen las campanas y el puño de pálpitos frente
a la ventana, a los días férreos, indelebles de los ahogos?
Allí, en cada tejado, las embarcaciones del pecho en la noche.

Nos muerden las borrascas inmóviles de las cerraduras. Nos muerde el despojo,
y cuanto de ciénaga tienen los abandonos. Y los silencios atardecidos.

Nos torturan los rayos desmantelados del aliento,
y la circuncisión de esqueletos como una quemadura en los ojos.
Nos respira la inmundicia de los botaderos de basura a cielo raso.

¿A qué juega la espera encarnizada sin ni siquiera una sombra que sostenga
las vacilaciones que titubean o callan más allá del fuego que se apaga?

Cada quien se acuclilla frente al fuego. Se cierran ojos y manos.

Con la misma muerte uno quiere olvidar la muerte o darle sentido al camino.

Ante el galope constante se desmoronan los zopilotes y la inocencia.
Es fascinante la tortura cuando se la recuerda a la distancia.
Casi con melancolía, alguien restriega las pupilas como un trapo viejo,
alguien se acostumbró a jugar únicamente con las promesas, con el verdugo
que esconde su condición humana, con aquellos disfraces y colmillos
del infierno,  con aquellos abalorios que usan los apóstatas.

En cada brebaje uno necesita deshacer el nudo de las burbujas,
cortar las alas del sombrero y morder la sal desvanecida de las tijeras.

Siempre he supuesto que el destino es haz de sofocos dentro del agua.
Barataria, 2017

No hay comentarios: