sábado, 29 de julio de 2017

RASTROJO DE LA PARTIDA

Pintura de Inge van Boven, 
cogida de Pinterest





RASTROJO DE LA PARTIDA




En la antesala de nuestras propias náuseas el tiempo solapado es nuestro verdugo el acecho monstruoso de cuanto nos habita: sin abdicar arrastramos los ojos alrededor de los brebajes del peñasco de las idolatrías o los bostezos o malicia o carcajada la insania tiene su propia identidad de solapa y a menudo lágrimas que se extienden a lo largo de las semanas por supuesto uno no sabe a qué atenerse cuando ya se está dentro del fuego cuando corazón y alma dejaron de ser diamante: todo se nos escapa de las manos mientras la soledad decreta sus narcóticos y nos infunde su puño de alucinaciones nadie sabe todos los sollozos que retiene la herrumbre si es piedra o veneno el pájaro que prolonga su agonía en el pecho el bostezo húmedo de cansancios la partida irremediable de la flama del quinqué al pie de la noche  toda partida deja su propio rastrojo de cuchillos (vos) lo sabes frente a los cirios solemnes del reproche a las tantas expatriaciones a los escalofríos negros de los ataúdes nadie queda ileso al cruzar el patio ciego de la niebla en cada revés de la noche las impurezas y lo avieso que tienen algunos sueños en el tránsito de lo irremediable se multiplican las máscaras que uno no conocía las consignas y todo ese interior de abismo semejante a un pestañeo de alfileres bajo ciertas palabras se arropan los falsos paraísos hasta que nos queda deforme el paladar y el pez de luz del combate: quizá cada día uno esté obligado a recoger los pedacitos de frío que van dejando las aceras o aquella sed que se suponía inagotable (al final acaban por dolernos las torpezas de lo inhóspito los precipicios de la miseria la boca yerta del cuerpo dolorido las pústulas que se han ido acumulando en la memoria) la ruina hecha suele ser superior a la postrera súplica superior a la metástasis del descreimiento: queda abierta la herida y deshecha la cama: el extravío tiene su abecedario como las mentiras su propio fuego  —en algún lugar las calles de seguro deletrean el silencio y mastican el residuo de tanta palabra…
Barataria, 2017

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